Yo no soy programador profesional. Sólo un aficionado. Pero aprendí informática y programación en COBOL en una academia de las que proliferaban al principio de la década de los 80 en España (concretamente en Academia EDI), primero en un IBM Sistema 32 y después en un SECOINSA Serie 30. Grabábamos los programas en floppys (en unas grabadoras especializadas en esta tarea: una línea cada vez) y después las compilábamos, montábamos y procedíamos a ejecutarlas siguiendo un ritual de activación de pulsadores en el ordenador en una secuencia determinada. Hojas clásicas de codificación COBOL, resultados impresos en papel pautado, los ruidos característicos del funcionamiento de los diversos periféricos de entonces, ... ¡Vaya si no han cambiado las cosas desde 1982!
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